Sugerencias en la región 7 Regiones ALENTEJO
Pulo do Lobo, Mértola
Playa de Carvalhal, Zambujeira do Mar
Acueducto de Amoreira, Elvas
Embalse en la zona de Crato
Castillo de Arraiolos
Iglesia de la Misericordia de Arraiolos
Licores alentejanos
Templo romano, Évora
Convento de Nossa Senhora da Conceição, Museo Regional de Beja

ALENTEJO

Tierras infinitas

«No hay paisaje tan hermosamente portugués como la combinación de dehesas de alcornoques y de encinas, por donde pastan varas de cerdos y vacadas rojas, con olivares que refulgen en las llanuras, al lado de infinitas mieses de trigo o de cebada. Esa es la imagen emblemática del campo alentejano». El resumen es de Urbano Tavares Rodrigues y lo dice todo sobre esta región portuguesa, por lo menos en lo que a su vertiente rural se refiere.


   
La infinitud del paisaje, el dinamismo de las ciudades

 

Pero el Alentejo no es sólo esto, entre otras cosas porque su superficie corresponde, prácticamente, a un tercio del territorio continental portugués. En los pueblos de calles claras y paredes jalbegadas, todo el mundo se conoce y acoge a los visitantes con simpatía. Los montes (especie de cortijos) y las fincas están siendo comprados, en los últimos años, por una nueva clase de habitantes procedentes de las ciudades del litoral, o incluso del extranjero, rendidos a la belleza y la tranquilidad de una planicie que, a nuestros ojos, parece inmutable.

 

Las principales ciudades de la región están vivas y dinámicas. Ellas concentran los servicios y la oferta cultural, y benefician del flujo turístico. Es lo que ocurre en Évora, ciudad Patrimonio de la Humanidad, pero también en Elvas, Portalegre, Beja o Estremoz. Algunos aglomerados deben su prosperidad económica y resurgimiento a la forma como valoran su patrimonio, como ocurre con Mértola, la villa-museo, que es el caso más evidente, pero asimismo con los culturalmente vibrantes Castro Verde y Montemor-o-Novo, entre otros buenos ejemplos.   


     
Paraísos protegidos y tradiciones preservadas

 

Aunque el patrimonio construido sea bastante rico, incluyendo desde las fortalezas que guardaban la frontera, hasta iglesias urbanas o rurales, sin olvidar innumerables vestigios arqueológicos, el patrimonio natural es igualmente importante. El Alentejo posee nada menos que dos parques naturales creados para proteger realidades tan valiosas y diversificadas como una sierra (San Mamede) o un valle de pizarra bañado por un gran río (Guadiana). Y vale la pena referir que es por estas tierras por donde corre el río más limpio de Europa, el Mira, que nace en la sierra de Caldeirão y desagua en Vila Nova de Milfontes. Su valle, desde Odemira hasta la desembocadura, está integrado en el Parque Natural del Sudoeste Alentejano y Costa Vicentina.

 

Sin embargo, dicho patrimonio no posee solamente las dos vertientes mencionadas. Existe un amplio abanico de tradiciones, que va desde el canto a la artesanía, muy bien preservado. La gastronomía merece una referencia especial. La cocina alentejana es de las más notables de Portugal, pues consigue ese milagro alquímico que consiste en hacer brotar sabores ricos, variados y consistentes de ingredientes aparentemente pobres: el aceite, el pan, las hierbas del campo, el ajo y todo lo que la creatividad de generaciones y la fuerza del ingenio popular han ido sumando y recombinando. Otra producción ancestral, el vino, ha renacido en estos últimos años, ganando proyección internacional y contribuyendo al desarrollo económico de la región.   


     
Territorio amplio y poco poblado, pero con mucho que ver, el Alentejo es, por excelencia, el reino de los paseos. Aquí se puede disfrutar de todo tipo de vacaciones y fines de semana. Sea caminando, montando en bici o a caballo; reposando en un parador o en una casa de turismo rural; surfeando en las olas frías del Atlántico; contemplando el paisaje en un crucero en el Guadiana; o paseando por aceras y plazas en donde el tiempo parece inmune al ajetreo de los relojes modernos.    

 

6 ÁREAS DE INTERÉS

Ver todas las regiones

Follow LifecoolerEs on Twitter