Artesanía



 

La artesanía, producto de una cultura y fruto de las técnicas y del saber tradicional que pasan de una generación a otra, es una de las representaciones más fieles de las vivencias de un determinado pueblo, de su sensibilidad y por qué no, muchas veces de su imaginación.

 

El Arte popular por excelencia, también se podría decir arte anónima, la artesanía se alimenta de los materiales que el artífice tiene a su alcance. En este oficio de "hacer a mano" varios son los materiales utilizados. De la madera se construyen réplicas de barcos que caracterizan regiones y formas de vida. Los moliceiros (barcos que transportan algas) de la ría de Aveiro y los rabelos (n.t. embarcación típica del río Duero) del río Duero son ejemplos de hasta donde puede llegar la perfección de la artesanía, ya que las técnicas que se utilizan son las mismas utilizadas en las construcciones de los originales. Aunque también hay que destacar los primorosos encajes de bolillos y los bordados de Madeira y de Minho como comprueban los pañuelos de los novios del pueblo de Vila Verde. Las alfombras de Arraiolos con su punto característico, las mantas de Alentejo realizadas con retales y los muebles alentejanos tan coloridos y tan adornados, son ejemplos vivos de lo que una región puede producir.

 

En barro destaca el de Bisalhães, por su color oscuro que se confunde con el estaño consecuencia de la forma como se cuece. Aunque hay más, por todo el país. La filigrana de Travassos y su atávica técnica de trabajar el oro que las mujeres del norte todavía exhiben y las muñecas que cada región produce con los trajes que en otros tiempos fueron usados. Desde Monsanto viene las que se hacen de tele y que se llaman Marafonas y de Nazaré la mujer de las siete faldas. Por otro lado, hay quien piense que lo que mejor representa al país artesanalmente está en Barcelos y representa un gallo. Aquel que la leyenda nos cuenta que un día resucitó para salvar la honra y la vida de un hombre.

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