Circuito de Alcácer y Sines

Un recorrido en coche para descubrir el litoral entre Alcácer do Sal y Sines, que incluye Comporta y Carvalhal, regresando al punto de salida por Santiago do Cacém y Grândola.

Empiece este paseo a la salida de Alcácer do Sal, pasado el puente antiguo, junto al restaurante Porto Santana. En el primer cruce gire hacia Comporta y siga por una carretera que unas veces sube y otras baja, entre alcornoques y cerros arenosos. Cerca de Comporta, gire a la derecha en dirección a Carrasqueira. Es una aldea de pescadores del Sado que sería como tantas otras, si no fuera por el curioso muelle de madera que se ramifica por las columnas del río, para facilitar el acceso a los barcos en cualesquiera condiciones de las mareas. En el cruce de Comporta, ande un poco más en dirección a Troya para ver la playa del mismo nombre. Vuelva al mismo punto y siga hacia el sur, desviándose nuevamente a la derecha para ver una playa más cosmopolita y frecuentada que la anterior, la de Carvalhal. Al volver a la carretera, no se distraiga y gire a la derecha para Sines y Pinheiro de Cruz. Al pasar por esta cárcel sepa que la artesanía y el vino que se producen aquí quizá justifiquen una parada. Desde aquí en adelante, hay muchas opciones para girar a la derecha y llegar a bonitas playas relativamente poco frecuentadas. La playa de Raposa, al sur de Pinheiro da Cruz, es un ejemplo entre muchos otros. Si no tiene prisa, puede explorar muchos de sus ramales, en su mayoría inaccesibles a los coches convencionales.

 

Donde debe girar a la derecha, imperativamente, es en Melides para visitar la playa y la laguna con el mismo nombre. La laguna no es muy grande y se prolonga en dirección al mar, con un conjunto d arrozales y terrenos pantanosos que van surgiendo a la derecha de la carretera. El paisaje es bonito, con la laguna que se extiende hacia el norte, hasta una zona de dunas altas, rematada por vegetación. Aquí tiene dos opciones: seguir por una carretera térrea, en mejor o peor estado, hasta la cercana laguna de Santo André, o volver a Melides y coger la carretera hacia Sines. En cualquiera de los dos casos, la visita a la laguna de Santo André se justifica plenamente. Es un vasto y tranquilo espejo de agua, rodeado de dunas, pinares y algunas casas. En el lado del mar, no faltan atractivos arenales. La autovía que pasa por Vila Nova de Santo André lleva directamente a Sines. A medio camino, a la derecha, hay un sendero que lleva a una laguna con características diferentes, la de Sancha. Es más bien pequeña, rodeada de vegetación muy densa y sirve de abrigo a numerosas especies de aves. Es una zona protegida, por lo que su acceso solo se puede hacer andando (cerca de 15 minutos). Sines merece siempre una visita, aunque sólo sea para disfrutar de la vista desde el alto cerro donde se emplaza el castillo, en el que se dice que nació Vasco da Gama. Allá abajo, en el puerto de abrigo, se divisa una mezcolanza multicolor de barcos de pesca y de embarcaciones de recreo.

 

Al sur se halla San Torpes, puerta de entrada al Parque Natural del Sudoeste Alentejano y de la Costa Vicentina. Ahora, al empezar el viaje de regreso a Alcácer, se toma dirección a Santiago do Cacém. Vale la pena ver, o volver a ver, el castillo medieval, conquistado por la Orden de Santiago de la Espada y desde cuyas murallas se divisa toda la costa. Un ruido de esforzados motores indicará la aproximación de uno de los largos trenes que salen de Sines y pasan por aquí diariamente, cargados de carbón, a camino de la central termoeléctrica de Pego, en los alrededores de Abrantes. Pero no se marche de aquí sin visitar antes uno de los más curiosos e importantes testimonios de la presencia romana en el sur del país: la estación arqueológica de Miróbriga. Dotada de un reciente Centro de Interpretación, ofrece a los visitantes un fascinante viaje de vuelta al tiempo en el que las legiones romanas dominaban la Península Ibérica. Para volver a Alcácer do Sal, escoja la pequeña y sinuosa carretera que atraviesa la sierra de Grândola, en vez del IC33 con mucho tráfico. Pasa por Santa Margarida da Serra y es un itinerario tranquilo, rodeado de verde y de campo que llega casi a las puertas de Grândola. Llegado aquí, no hay muchas alternativas, sino coger el IC2 en dirección a Lisboa. Es un tramo que puede estar congestionado, pero que no durará muchos kilómetros, pues Alcácer no está lejos. Si lo desea, acabe el paseo subiendo a las murallas del castillo para contemplar el valle del Sado.

 

 

 

Acceso: por la A2 o por el IC2 hasta Alcácer do Sal.

 

A tener en cuenta: podrá haber algún tráfico al regreso, sobre todo entre Grândola y Alcácer do Sal, los fines de semana y durante los meses de verano.

 

Extensión: cerca de 170 km.

 

Comidas: Porto Santana (T. 265622517), Hortelã da Ribeira (T. 265 612 235) y O Brazão (T. 265 622 576), en Alcácer; A Escola (T. 265612816), en la carretera de Alcácer-Comporta, EN253.

 

Otros puntos de visita: Badoca Park (Santiago do Cacém) y las antiguas minas de Lousal (Ermidas do Sado).

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