Circuito de Montemor-o-Novo

Un paseo en círculo para ver los vestigios arqueológicos. La visita a los castillos de Évoramonte y de Arraiolos completa este viaje a través de la Historia y del patrimonio.

Para empezar este recorrido, lo mejor es subir a las murallas del castillo medieval de Montemor. Puede hacerlo por un camino de tierra que va desde cerca de la Rotunda da Chave, al sur de Montemor, desde donde salen las carreteras que van a Alcácer / Torrão y a Escoural / Aljustrel, o bien por la calzada que sube, del lado contrario, en el centro, junto a la Plaza de Toros. Desde lo alto disfrutará de un vasto panorama, incluido el viaducto del ya desactivado ferrocarril que iba a Torre da Gadanha y que puede ser la directriz de un divertido y aventurero paseo andando. Tenga presente que, desde vallas a zarzales y lodazales, se arriesga a encontrar de todo un poco durante dicho paseo. Para los más aventureros, la aventura empieza ya al transponer el viaducto por el estrecho pasadizo lateral…

 

Salga de Montemor hacia el sur, en dirección Alcácer/Aljustrel, pasando el puente sobre el río Almansor hasta la mencionada Rotunda da Chave. Coja la EN2 del sur, en dirección a Santiago do Escoural. Esta localidad es extensa y acogedora y tiene, además de un restaurante con justa fama, otro atractivo que son las cuevas con grabados prehistóricos, que fueron habitadas desde la más remota antigüedad. En este punto debe salir de la carretera - la más larga de Portugal, empieza en Chaves (norte) y acaba en S. Brás de Alportel (sur). Siga, a su izquierda, por una carretera secundaria que pasa por São Brissos, Valverde y Nossa Senhora de Guadalupe.

 

En São Brissos hay una curiosa anta-capilla que simboliza la cristianización de los lugares de culto antiguos, mientras que en los alrededores de Valverde puede ver el Anta Grande de Zambujeiro, uno de los mejores testimonios de la pujanza que la civilización megalítica tuvo en esta región, 5.000 años antes de Cristo. El paso por el pueblo de Nossa Senhora de Guadalupe y el encuentro con la carretera de Montemor-Évora (EN114) puede ser pretexto para visitar otro vestigio de la misma época: el Cromeleque de Almendres. Évora es siempre una buena oportunidad para conocer, o volver a visitar, esta ciudad cuyo centro histórico fue clasificado por la UNESCO. Se recomienda aparcar el coche extra muros y recorrer las calles andando para visitar los iconos eborenses, desde la Plaza de Giraldo hasta la Seo o catedral y la iglesia de San Francisco, así como el teatro García de Resende y el templo romano.

 

Nuevamente en la carretera, tome la dirección de Estremoz y, como aviso, debe respetar el límite de velocidad pues hay radares ocultos muy frecuentes en esta carretera, así como en todo el Alentejo. La EN18 da acceso a Évoramonte, cuyo castillo empieza a divisarse a razonable distancia. Es una curiosa edificación que representa la transición de castillo medieval a fortificación abaluartada y adaptada al uso de la artillería. Un ejemplo los tenemos en las torres que se alzan en los cuatro vértices y con diversas líneas de fuego para la artillería instalada allí a cota baja. También en este caso es preferible aparcar el coche abajo y subir andando para descubrir el castillo y las pintorescas casas que le rodean. En una casa cercana a las murallas se firmó, en el año 1.834, la convención que puso fin a la guerra civil entre liberales y absolutistas y que formalizó la derrota de estos últimos y el exilio de D. Miguel.

 

Deje la carretera que le llevaría a Estremoz, corte a la izquierda para entrar en la secundaria que lleva directamente a Vimieiro, ya en el cruce con la carretera de Elvas-Montemor, la EN4. Arraiolos es la última gran etapa de este viaje, en el regreso. Aquí también puede visitar el castillo medieval que se ve desde muy lejos. Si entra por la llamada Porta da Vila, situada más al sur, enseguida a su derecha, encuentra la torre manuelina del reloj. En el lado opuesto se halla el último reducto de fortaleza medieval. La plaza de armas tenía, a su alrededor, cinco torres de las que sólo se conservan tres, incluyendo la Torre del Homenaje. Al oeste, la Porta de Santarém, con arco gótico y dos torres cuadrangulares. Desde lo alto se contempla un bello paisaje, sobre todo hacia el norte, en dirección a Pavia, cuyo terreno está razonablemente ondulado, con muchas colinas cubiertas de olivos. No se marche de esta región sin echar una ojeada a las famosas alfombras de Arraiolos, cuya fama se extiende por Portugal y el extranjero. Ahora sólo tiene que coger la EN4 y seguir camino hasta Montemor-o-Novo, término de este periplo por tierras alentejanas.

 

Acceso: por la A6 o por la EN4, hasta Montemor-o-Novo.

A tener en cuenta: si le gusta pasear a pie, puede hacerlo por la plataforma del antiguo ramal ferroviario que enlazaba con el ferrocarril de la Línea del Alentejo en Torre da Gadanha (a 12 Km.), saliendo de la antigua estación y siguiendo por el viaducto metálico que cruza el río Almansor, aunque encontrará vallas y otros obstáculos por el camino.

Extensión: cerca de 100 km.

Comidas: Manuel da Azinheirinha (T. 266 857 504), en Santiago do Escoural, O Escondidinho (T. 266 892 366), en Montemor-o-Novo.

Otros puntos de visita: Estremoz, Pavia, Brotas, Avis.

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