De las Marismas a las Sierras de Aire y Candeeiros

Un itinerario que es a la vez un viaje en el tiempo y que termina cerca de Rio Maior, con la observación de una actividad ancestral, más típica de las zonas marinas que del interior.

Empiece este paseo en Cartaxo, saliendo en dirección al noroeste, para encontrar 7 Km. después, junto a Vila Nova de São Pedro, las ruinas de un importante castro prehistórico fortificado, el Castro de Vila Nova de São Pedro. Después de cruzar el pueblo, con sus molinos de viento en ruinas, surge el castro, situado en un punto estratégico y dominando un amplia área geográfica en donde los viñedos, geométricamente diseñados en los valles y laderas, dominan el paisaje agrícola. A continuación, tenemos un itinerario histórico, un pueblo creado en el siglo XVIII, según un proyecto del intendente de Dña. María I, Diogo de Pina Manique (1.733-1.805), cuya pretensión era que ostentase edificios neoclásicos y fuese cabeza de partido del municipio. Aunque el proyecto no se terminó, lo que aquí quedó ilustra la grandiosidad de la obra idealizada. En la enorme plaza circular de Manique do Intendente se ve al centro una picota y, en una de las partes altas, el edificio blasonado de la Casa da Câmara o Ayuntamiento. Aquí cerca se erigió una iglesia, ladeada por dos cuerpos de un palacio inacabado. El camino continúa por entre pequeños viñedos, por Arrouquelas (con iglesia y fuente antigua) y Assentiz (fuente morisca, capilla y finca del Vizconde de Assentiz), hasta Almoster. Retrocediendo, simbólicamente, a la Edad Media, se visita el convento de Santa María de Almoster, fundado en 1.289. Es un hermoso recinto gótico, una verdadera joya perdida en el Ribatejo, hoy día bastante arruinado y desmembrado de algunas alas. Al volver al espacio rural, se mezclan paisajes en el valle de Rio Maior, a camino de la ciudad con el mismo nombre. El itinerario cruza Marmeleira, con iglesia, plaza de toros, un simpático conjunto urbano del siglo XIX, un mirador y el Paúl da Marmeleira. En Azambujeira podrá ver la picota, la Casa da Câmara o Ayuntamiento y el núcleo museológico. En São João da Ribera hay una torre morisca y monolitos medievales, así como un núcleo museológico de carácter etnográfico en la finca Quinta do Seabra. En Ribeira de São João hay otro núcleo museológico, este rural. En Rio Maior, una ciudad muy desarrollada en los últimos tiempos, se descubrieron en 1.992 vestigios de la presencia romana. Se trata de una villa rústica romana con mosaicos de buena calidad y una estatua de ninfa, del siglo I. Aunque en esta ciudad sea famoso más de un tipo de “pão-de-ló” (bizcochón), es también la ciudad de la sal, sobre todo en los meses de verano. No hay mar, aunque haya sal. Estas salinas, situadas a 3 Km. en Fonte da Bica, en la carretera que va desde Rio Maior a Alcobertas, en la falda de la sierra de Candeeiros, son una raridad en Europa. Aquí encontramos un paisaje sorprendente: la extracción de la sal, no a la orilla del agua, sino en tierra, y se puede observar todo un espacio tradicional de trabajo que incluye casas, una zona industrial con un pozo comunitario y cerca de 400 tajos hechos de piedra o cemento, repartidos por 80 familias. Una extensa mina de sal gema, existente en profundidad, es atravesada por una corriente subterránea que alimenta un pozo, lo que hace que el agua que se extrae del mismo sea salada. El agua es conducida por regueras hacia los tajos, en seguida se expone al sol y al viento para evaporar, y así se obtiene la sal. Cuando se halle en las puertas del Parque Natural de las Sierras de Aire y Candeeiros, acérquese hasta Alcobertas para visitar la iglesia de Santa María Magdalena, que destaca porque en una de sus capillas laterales se ha reutilizado un anta. Este es un buen punto de partida para salir a descubrir este parque natural, en el que podrá visitar más tarde una «antigüedad»: las grutas de San Antonio, con sus magníficos salones de estalagmitas y estalactitas.

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