De Lisboa a Évora sobre Raíles

Con la renovación del Ramal de Évora, ya se puede viajar directamente de Lisboa hasta dicha ciudad a bordo de los trenes Intercidades. Un viaje rápido, cómodo y bonito.

Cuando, hace algunos años, uno decía que iba en tren a Évora, el comentario de la mayoría de las personas era «qué pesadez». Había que coger el barco hasta Barreiro, luego coger el tren y cambiar nuevamente en Casa Branca. Actualmente, si se madruga, se puede ir a Évora, darse una vuelta por la ciudad, comer y regresar a Lisboa a media tarde. Como en todos los trenes del sur, la travesía del puente 25 de Abril es siempre un momento alto, con una inolvidable vista sobre Lisboa, Almada y el Tajo. Entre Pinhal Novo y Poceirão el paisaje empieza a distinguir alguna transición en dirección al Alentejo. A los interminables viñedos de los campos de Palmela, empiezan a suceder dehesas de alcornoques, pastos para el ganado y algunos maizales. Una sola cosa se mantiene: el perfil completamente horizontal del terreno, solo cortado por el monte coronado por el castillo de Palmela. Al acercarse a Vendas Novas ya se anuncia la estación, después de Bombel, por la aproximación de otra Línea que procede de la izquierda. Es la Línea de Vendas Novas, que hoy día solo la usan los trenes de mercancías.

 

 

 

 

 

Después de la estación de Vendas Novas, el tren sigue por entre colinas suaves y, sobre todo, por entre muchos alcornoques. Casa Branca, donde cambia agujas para Évora, es antecedida, por la izquierda, por la pronunciada línea de relieves de la sierra de Monfurado (424 metros de altitud). Dejando la línea que sigue hacia Beja, el Intercidades empieza su aproximación a Évora por una zona que, en primavera, es de obligada visita: en todo su alrededor el campo está cubierto de una alfombra multicolor de flores, por la que parece que flota el tren. La aproximación a Évora se hace por el sur, lo que permite ir admirando la silueta de la ciudad, diseñada por la torres de la iglesia de San Francisco (izquierda) y de la catedral (a la derecha). Al bajar del tren deténgase un poco para admirar los paneles de azulejos que ornamentan las paredes de la estación. Son de Jorge Colaço (1.930), también autor de la decoración de la estación de São Bento, en Oporto. Una calle que sube suavemente y pasa por la puerta de la GNR-Guara Nacional Republicana, lleva al Rossio (plaza) de São Brás, antecámara de Évora, Patrimonio de la Humanidad.

 

 

 

 

 

Acceso: por el ferrocarril de la Línea del Alentejo, con salida de las estaciones de Oriente, Roma-Areeiro o Entre-Campos, todas ellas enlazadas con la red del Metro.

 

A tener en cuenta: el horario del primer tren para Évora es muy temprano, por lo que conviene consultar los horarios actualizados para programar debidamente el viaje y su regreso.

 

Otros: la estación de Évora se halla a cinco minutos andando desde el Rossio de São Brás y a diez minutos de la Plaza de Giraldo, por lo que, a menos que lleve un equipaje pesado, no necesita otros medios de transporte.

 

Otros puntos de visita: fuera del centro histórico de Évora, puede visitar el Cromeleque de Almendres, pero se aconseja tomar un taxi.

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