De Régua a Barca d’Alva

El tramo del río Duero, entre Régua y Barca d`Alva es, sin duda, el más interesante y espectacular de todo el trayecto fluvial, desde la desembocadura hasta la frontera española. El viaje en barco es una experiencia inolvidable.

En el corazón del Duero Vinatero, podrá observar durante el viaje el inmenso esfuerzo que es necesario hacer para cultivar los viñedos en las escarpadas laderas que ladean el río. Allí están emplazadas las quintas (fincas) tan famosas como Kopke, Cockburns, Quinta de la Rosa, Vesúvio y otras más. La zona de Pinhão, villa situada en la orilla derecha del Duero, es el centro de la región demarcada del Vino de Oporto, y está comprendida en la zona clasificada por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad, estatuto que le concede una protección especial a lo largo de los tiempos. En el recorrido tendrá que trasponer también los embalses de Bagaúste (desnivel de 28 metros), Valeira (desnivel de 32 metros), y Pocinho (desnivel de 22 metros), por medio de las correspondientes compuertas, lo cual es una experiencia única en Portugal. Una de las ventajas de este paseo en barco es la posibilidad de hacerlo en crucero con excelentes condiciones, con bebidas, comidas y otros entretenimientos a bordo. Al salir de Régua se contempla una curiosa imagen de los tres puentes sobre el Duero: el metálico, hoy abandonado y que al principio sirvió de carretera; el de piedra, por donde hoy circulan los coches, aunque se construyó para un tren de vía estrecha que iba hasta Lamego y que nunca llegó a funcionar; y, finalmente, el alto viaducto de hormigón de la A24. Un poco aguas arriba, se halla la subida de la primera compuerta, en el embalse de Bagaúste. Los viajeros quedan maravillados con la lenta subida del nivel del agua entre las compuertas, hasta que el barco queda nivelado con el curso superior del río. Hasta Pinhão el río es ancho y alto, con múltiples panoramas sobre el Duero Vinatero. Después, el nivel empieza a bajar y van surgiendo las primeras islas rocosas, algunas de ellas con arboleda. El canal navegable se hace más estrecho y cada vez más balizado, pasando así frente a la confluencia con el Tua y a la estación desde la que sale el ferrocarril de vía estrecha que va a Mirandela (ver Paseo 1). Más adelante surge un nuevo embalse, el de Valeira, en el sitio donde había uno de los más temibles desniveles del río y donde ocurrieron numerosos naufragios, como en el que murió el barón de Forrester, a mediados del siglo XIX. En lo alto se halla uno de los miradores más bellos de esta región, São Salvador do Mundo. Aguas arriba de Valeira, el ferrocarril del Duero pasa a la orilla izquierda, por el puente de Ferradosa. El Duero empieza a serpentear entre orillas rocosas, describiendo una curva muy apretada en el punto donde cruza la "falla" de Vilariça, cerca de la confluencia con el río Sabor. El embalse de Pocinho es el último que se transpone y el barco termina su viaje deslizando hasta Barca d'Alva y al Duero Internacional, con los bancales vinateros y sus grabados paleolíticos del Côa a la derecha.

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