Desde Tavira hasta Cachopo y Mealha

Un viaje al Algarve interior, atravesando la sierra de Caldeirão y descubriendo aldeas y paisajes verdaderamente inesperados por su autenticidad.

Este viaje por la sierra algarvía se desarrolla, sobre todo, alrededor de la EN397, que es una de las carreteras que unen el Algarve y el Alentejo por la sierra, sin pasar por viaductos ni túneles. Lo que se pierde en rapidez se gana en riqueza de panoramas y en cercanía a las personas y a las cosas. Salga de Tavira, una de las ciudades algarvías mejores conservadas, siguiendo la orilla derecha del río Gilão. Es una carretera secundaria que cruza bonitos paisajes ribereños cuyo recorrido se hace en cerca de 8 Km., hasta el viaducto que pasa bajo la Vía do Infante, que es cuando se debe girar a la derecha, cruzando un puente estrecho y, después, a la izquierda en la EN397, en dirección a Cachopo. Cerca de 1 Km. más adelante tendrá como opción, a la izquierda, el acceso a la cascada de Moinhos da Rocha que, según la época del año y la pluviosidad, puede ser o no un buen espectáculo. Regrese a la carretera hacia Cachopo que, durante los próximos kilómetros, seguirá rumbo al norte. Según la dirección de las curvas, unas veces veremos el mar de agua – cada vez más lejos – otras veces un mar de cerros de pizarra redondeados, que es la materia prima que conforma esta sierra. Esta orientación cambia cuando surge, a la derecha, la desviación hacia Beliche y el respectivo embalse. Los 5 Km. siguientes van hacia el este, al encuentro de un cerro coronado por antenas y de un imponente vértice geodésico, situado junto a la aldea de Alcaria do Cume y que toma su mismo nombre (altitud 525 metros). El rumbo vuelve a cambiar, ahora hacia noroeste, pasando sobre el río Odeleite una docena de kilómetros después, en un lugar que invita a hacer un alto en el camino y, quizá, un picnic. Ya a camino de Cachopo empezarán a aparecer unas pequeñas construcciones circulares, de paredes de piedra y cobertura de colmo. Se llaman safurdões y actualmente son usadas como pajares. Su tipología corresponde a la de antiquísimas edificaciones. Después de darse una vuelta por Cachopo, que aún hoy es un centro de artesanía de cierta importancia, ha llegado casi al final del paseo. Podrá continuar un poco más, girando hacia Mealha, a la salida de la aldea. Van a ser cerca de 10 Km. por una carretera secundaria que evoca paisajes africanos hasta Mealha, pintoresca aldea donde dichas casas circulares tienen fuerte presencia. En las inmediaciones, infórmese sobre el acceso (a pie o en un vehículo robusto) al Anta de Pedras Altas, un importantísimo vestigio de la civilización megalítica. Si aún desea continuar el viaje, puede seguir hasta Martim Longo y visitar algunas aldeas curiosas como Vaqueiros y Giões. Acceso: por la Via do Infante hasta el nudo de Tavira. A tener en cuenta: si posee un vehículo 4x4 y un mapa de la región, podrá ahorrarse algunos kilómetros, cogiendo atajos. Cuando: en primavera o verano. Extensión: cerca de 55 Km. En el regreso: aldeas de Martim Longo, Giões y Vaqueiros.

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