El Golf en Portugal

Golpe a golpe

 

Golpe a  golpe  

 

El golf es un deporte conocido en Portugal desde finales del siglo XIX, cuando un grupo de ingleses, que se dedicaba a la producción y comercio del vino de Oporto, fundó en Espinho el Oporto Niblicks Club, allá por el año 1.890. Hoy día, conocido como Oporto Golf Club, es el club de golf más antiguo de la Península Ibérica y uno de los primeros de Europa Continental. Su secular campo posee actualmente 18 hoyos y par 71, tras diferentes intervenciones que rediseñaron el campo original e incorporaron recorridos (links) de 9 hoyos.

 

Mackenzie Ross fue uno de los arquitectos que firmó la nueva configuración de este recorrido, que había despertado su interés en los lejanos años 30. En aquella época, este famoso escocés se hallaba en Portugal construyendo el clásico trazado de 9 hoyos del golf de Vidago, otro de los campos históricos del país que siguen funcionando. Actualmente, este campo está siendo ampliado y se espera que el resultado sea un campo de golf con el mismo encanto de aquellos tiempos, para lo que contribuye, sin duda, la riqueza natural del parque termal de Vidago, donde se ubica el campo.  

 

En aquella misma década de los años 30, quizá la más importante de aquel entonces, cuando se introdujo dicho deporte en Portugal, también Vila Nova de Gaia veía nacer el Club de Golf de Miramar, cuyo recorrido tradicional de 9 hoyos llegó a ser considerado como uno de los mejores de la Península Ibérica, no sólo debido a las características de su trazado, sino también por su ubicación junto al mar, de la que todavía se disfruta hoy día.

 

También por aquellos años, el golf llegaba a las islas, con la inauguración del Santo da Serra Favellas Golf Club, en Madeira, y el campo de golf Terra Nostra, en la isla azoreña de San Miguel. A este último, que fue diseñado según un proyecto de Mackenzie Ross, se le añadió más tarde un nuevo recorrido de 9 hoyos y par 71, conocido, actualmente, con el nombre de Furnas Golf Course. Una característica común a estos dos campos insulares es la singular belleza paisajística que envuelve sus recorridos, siendo internacionalmente conocido el hoyo 4 del madeirense Santo da Serra, un par 3 con más de 200 metros, que se juega sobre un barranco, al nivel del mar, y cuyo green se halla «por encima» del Atlántico.

 

Entre los mejores de Europa

La larga tradición de la práctica del golf en Portugal no se ha restringido únicamente al norte y a las islas. Durante el siglo XX, otras regiones se afirmaron como destino de elección para los aficionados a este deporte, que llegan de todo el mundo.

 

En la capital, el Lisbon Sports Club logró, desde los años 20, ir aumentando el número de jugadores y, entre el primer campo de Algés (año 1.890 con 6 hoyos)  y el actual, en la sierra de Carregueira, en Sintra, fueron naciendo otros clubes y campos. Cabe destacar el cercano Belas Clube de Campo, con 18 hoyos y par 72, diseñado por William Roquemore, autor de cientos de proyectos de gran calidad, entre ellos el reconocido campo de San Lorenzo en la algarvía Quinta do Lago.

 

 En el área metropolitana de Lisboa, merece destaque la Costa de Estoril que, por las excepcionales condiciones que reúne, ha sido considerada en 2.007 como el mejor destino turístico europeo de golf por la International Association of Golf Tours Operators. Los ochos campos de la región, en los que se incluyen los de la sierra de Carregueira, ofrecen una diversidad de características que varían entre los campos de costa, cerca del mar, y los de campo, entre florestas y bosques. Los recorridos varían también cuanto a número de hoyos y de pares, que se adaptan al nivel de cualquier jugador, y dos de ellos integran el ranking de los 50 mejores de Europa (Penha Longa Atlântico y Quinta da Marinha Oitavos Golfe).

 

Podríamos mencionar muchos más,  pues sólo en el área metropolitana de Lisboa existen 24 campos para jugar al golf. Otro campo digno de nota es el de Praia D'el Rey Golf and Country Club. Inaugurado en 1.997, se sitúa frente al Atlántico y a la Reserva Natural de la Isla de Berlengas, ofreciendo no sólo un entorno de gran belleza, sino también todas las cualidades que le han valido el galardón de mejor resort de Europa.

 

 Ya que hablamos de distinción y elección, es imprescindible acercarnos al Algarve, donde se encuentra la mayoría de los 74 campos portugueses.

 

 Zona de playa, de sol y de mucho golf

 

 Del barlovento al sotavento algarvío, el número de campos de golf que existen actualmente en esta zona asciende a más de tres decenas, cifra que sigue aumentando, así como el número de golfistas, nacionales e internacionales, que llegan para jugar en esta región, atraídos por las excelentes y favorables condiciones climáticas y la belleza de esta costa, reconocidas por todos. Considerado como el mejor destino de golf del mundo y la región donde se hallan los mejores campos de Europa, el Algarve sigue siendo, año tras año, nombrado y distinguido con premios atribuidos por los principales referentes del sector.

 

Una vez más, se debe a un británico la justa fama granjeada por el Algarve a lo largo de las últimas décadas. El primero en reconocer el potencial del sur del país fue el famoso jugador Sir Henry Thomas Cotton que, tras retirarse de los circuitos profesionales, se estableció en Portimão. Allí concibió el campo que es hoy un vivo homenaje a su creador: el Penina Golf Course, con recorridos de 9 y 18 hoyos y un par 73, conocido por los más de 360 mil árboles que lo componen y que fueron mandados plantar por Cotton en los años 60.

 

El éxito obtenido por este primer campo impulsó la construcción de los siguientes. Al británico se deben, también, el diseño del Vale do Lobo Ocean, considerado como uno de los mejores campos del Algarve, y el del Alto Golf, en donde encontramos uno de los hoyos más largos de Europa (un par 5 con más de 600 metros).

 

Otros nombres ilustres de este deporte se suman al británico para justificar el importante  estatuto que esta región ha alcanzado en el panorama del golf internacional. Algunos de los mejores jugadores de todos los tiempos, auténticas leyendas del golf, diseñaron campos algarvíos, como los americanos Jack Nicklaus (Monte Rei) y Arnold Palmer (Oceânico Victoria), el español Severiano Ballesteros (Castro Marim), los ingleses Nick Faldo (Amendoeira Golf Resort) y el zimbabuense Nick Price (Gramacho Golf, en colaboración con el arquitecto Ronald Fream).

 

Sobresalen, además, los magníficos recorridos creados por Frank Pennink en el Palmares Golf de Lagos, en el The Old Course y en el Pinhal Golf Course, estos últimos en Vilamoura. Fuera del Algarve, también se debe al arquitecto inglés el campo de la Herdade da Aroeira, situado en Charneca da Caparica, cerca de Lisboa.  

 

Por lo tanto, tradición y calidad es lo que encontramos de norte a sur del país, sin excluir las regiones que no se han mencionado, como el centro o el Miño, con hermosos campos para los que deseen mejorar su hándicap.

 

En cuanto a los aficionados que gustan de admirar y disfrutar con el talento de los actuales campeones, únicamente tienen que elegir los torneos que se celebran, como el Ladies Open de Portugal (integrado en el Ladies European Tour, el Circuito Profesional de Golf Europeo Femenino), los tres torneos portugueses del PGA European Tour y el Circuito Profesional Europeo Masculino, a saber, el Madeira Islands Open, el Open de Portugal y el Portugal Masters.

 

En definitiva, Portugal cuenta con campos de golf para todos los gustos. Sólo tiene que elegir su par y unirse a los más de 14.000 federados de un deporte que cada vez conquista más adeptos en este país.

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