La Travesía del «Desierto Portugués»

Un viaje por uno de los más curiosos e inesperados paisajes del Alto Algarve: la zona muy poco habitada que se extiende desde Alcoutim hasta Martim Longo, a la que algunos llaman «el desierto portugués».

Este paseo se desarrolla a lo largo del tramo más al norte de la EN124, entre Alcoutim y Martim Longo. Son menos de 30 Km. de enlace y existen dos vaivenes hasta las aldeas de Vaqueiros y Giões. Tras visitar Alcoutim, con su castillo medieval que permite contemplar el caserío y el Guadiana, el viaje se hace hacia el oeste, en dirección a Martim Longo, por una carretera que es una especie de frontera no administrativa entre el Alentejo y el Algarve. En verdad, la separación entre las dos regiones se hace media docena de kilómetros más al norte, a lo largo del valle del río Vascão, un afluente de la orilla derecha del Guadiana. Se puede decir que, prácticamente, el único pueblo digno de llamarse “pueblo” que vamos a cruzar es Pereiro, con una interesante iglesia mayor y bastantes casas tradicionales. Para visitar el pueblo siguiente más habitado, Giões, es necesario que, más cerca de Martim Longo, salga de la carretera nacional hacia la derecha y siga un poco hacia el norte hasta llegar allí. Giões es un pueblo de blancas casas que brillan al sol. Su iglesia mayor merece una visita, pues posee interesantes imágenes quinientistas. Mantiene también un núcleo museológico, instalado en la antigua escuela primaria del pueblo de Farelo, dedicado a la tejedura, una actividad que tenía gran expresión en el municipio de Alcoutim y en la sierra de Caldeirão. Saliendo de Giões y continuando hacia el norte, cerca de 3 Km. después, se alcanzan las orillas del río Vascão que, como ya se ha referido, hace frontera con el Alentejo. Es aquí cerca donde se sitúa el Cerro das Relíquias, un antiguo poblado prerromano. De regreso a la EN124, cruce a la derecha y siga hasta entrar en Martim Longo. Es un pueblo en la frontera entre el Algarve y Alentejo, cuya dimensión sorprende y muestra cómo las ancestrales dificultades en sobrevivir obligaron a concentrar el poblamiento. Vale la pena ver la iglesia mayor, que posee una serie de elementos decorativos góticos, retablos seiscentistas y algunas curiosas pinturas murales. Hacia el sur, podrá seguir viaje hasta Cachopo, enlazando con el recorrido procedente de Tavira, que también se describe en este capítulo. Los primeros kilómetros son relativamente planos y sin muchas curvas, aunque el trazado empiece a cambiar y el terreno a arrugarse según se acerca al pueblo de Cachopo. Desde este punto hacia el sur, domina la sierra algarvía con todo su encanto. Acceso: por la EN122 hasta Alcoutim. A tener en cuenta: posibilidad de enlazar este paseo con otros de los recorridos sugeridos en este libro, en concreto con el que va de Tavira a Cachopo o el que une Vila Real y Alcoutim. Cuando: primavera o verano. Extensión: cerca de 50 Km. En el regreso: villa-museo de Mértola; aldea de Cachopo.

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