Las Cascadas y Piscinas Naturales de Ponta da Fajã (Flores)

Un trayecto por la hermosa isla de Flores cuya espina dorsal es la carretera que cruza la isla transversalmente. El patrimonio y, sobre todo, su paisaje, son el foco principal.

Nos hallamos en el lado poniente de la isla de Flores, que es el territorio azoreño más próximo del continente americano (de hecho, gracias al lento aunque constante alejamiento de las placas tectónicas intercontinentales, se va aproximando de él unos centímetros cada año). Desde la carretera transversal que cruza la isla desde Santa Cruz, se llega al mirador desde el que se avista, abajo, el pueblo de Fajãzinha, emplazado y disperso por el amplio y verde valle, de tipo circular, abierto a poniente, rodeado de peñascos y saltos de agua. Este es el más interesante de la isla, bajo el punto de vista del paisaje y de su emplazamiento. Se baja por la carretera para visitarlo. Tiene una plaza central, el Rossio (con iglesia e «imperio»), agradablemente arborizado. La iglesia es la de la Virgen de los Remedios, de 1.776-1783, con interesante fachada en "blanco y negro". Debe mencionarse el hecho de que existió en esta zona un fortín (que desapareció más tarde), así como, aunque arruinados, algunos molinos de rueda vertical (una raridad en el conjunto de las islas). Las casas vernáculas del pueblo merecen destaque, como ejemplos sencillos y equilibrados de la arquitectura popular azoreña: se ven casas de una o dos plantas, jalbegadas de blanco, tejados a dos aguas, y en muchas de ellas se nota la presencia de los bultos de los hornos antiguos para cocer el pan, adosadas a las cocinas. Se coge después la carretera a Fajã Grande, pasando eventualmente por Cuada – una antigua aldea tradicional que estuvo anteriormente abandonada y ha sido, recientemente, rehabilitada para el turismo rural. Fajã Grande tiene aspecto denso, urbano y concentrado, con la mayor parte de sus edificios construidos a lo largo de la calle principal; hay que destacar el conjunto de dichas casas por su cohesión y uniformidad y, en conjunto, algunas construcciones remanentes en Ponta da Fajã, por la existencia de óculos de iluminación en las fachadas de dos plantas, con formas originales: rombo y estrella. En Fajã Grande hay una estrecha calle, al norte, que la une a Ponta da Fajã: que conforma una sencilla línea de casas bordeando el mar y el peñasco.

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