Sugerencias en la región 7 Regiones MIÑO
Iglesia de Bom Jesus da Cruz, Barcelos
Largo da Oliveira y Iglesia de Nossa Senhora da Oliveira, Guimarães
Sé Catedral de Braga
Río Homem, Parque Nacional da Peneda Gerês
Parque Natural de Litoral Norte, Esposende
Fortaleza de Valença
Foz del río Miño
Vista desde el Monte de Santa Luzia
Grupo folclórico junto al Ayuntamiento de Viana do Castelo

MIÑO

Explosión de verde

En el Miño, desde verdes valles a caminos antiguos en las sierras, encontramos de todo un poco: ciudades y villas históricas con un valioso patrimonio, casas solariegas llenas de tradiciones, ambientes urbanos modernos e industrializados, pueblos rústicos dispersos, playas de arena blanca y mar fuerte, todo siempre envuelto por el verde único del paisaje. Además de este escenario de ensueño, la alegría y la hospitalidad de las gentes miñotas es contagiosa. Los trajes, las danzas y los cantares, la música tradicional, la célebre gastronomía, todo ello se conjuga para proporcionarle al visitante una estancia inolvidable.

 

Con un sustrato rocoso esencialmente granítico, el Miño se dispone en anfiteatro sobre el Atlántico. Las zonas montañosas del interior, las sierras de Peneda y de Gerês, de Marão, de Montemuro y el macizo de Gralheira forman el cierre de este anfiteatro. Su relieve se compone de tres zonas diferentes que, desde el litoral hasta el interior, van aumentando de altitud y se individualizan: la llanura litoral, que se prolonga a lo largo de los valles de los ríos Miño, Lima, Cavado, Ave, Tâmega y Duero, seguida de colinas en el sector intermedio y de sierras en el interior. Los viñedos (emparrados), el maíz y los prados verdes están obligatoriamente asociados al paisaje miñoto. En las áreas serranas, la densa floresta de robles y de pinos le da continuidad a la mancha verde en la transición hacia Trás-os-Montes. La abertura del Miño hacia el Atlántico hace que sea una región fresca y húmeda, en donde se registran las precipitaciones medias anuales más elevadas del país.

 

Más hacia el sur se halla la provincia de Braga, caracterizada tanto por la belleza agreste de Terras do Bouro y Amares, como por el verde intenso de Vieira do Minho o de Póvoa do Lanhoso. Abarca también la ciudad de Guimarães, Patrimonio de la Humanidad, además de la zona protegida del litoral de Esposende que es la infinitud de Terras do Basto. A la ruralidad de los lugares más recónditos se suma la exuberancia de la ciudad más joven del país: Braga. Posee un centro histórico notable y bien preservado en donde destacan la milenaria seo e innumerables ejemplares de la mejor arquitectura barroca de Portugal. Desde el santuario del Buen Jesús se contempla la ciudad en todo su esplendor. A su vez, el estadio de fútbol, diseñado por el arquitecto Souto de Moura, atrae a visitantes de todo el mundo. Barcelos, más hacia el litoral, es un importante centro productor de artesanía, concretamente de cerámica figurada, y aquí se realiza todos los jueves una de las mayores ferias del país.

 

Más hacia el norte se halla la provincia de Viana do Castelo. Está dominada por las sierras Amarela (Peneda), de Gêres y de Cabreira, por donde se extiende el Parque Nacional de Peneda-Gerês, joya del paisaje protegido portugués. Viana es una ciudad que une eficazmente tradición y modernidad, y es escenario de una de las mayores romerías miñotas, la de la Virgen de la Agonía, en la tercera semana de agosto. Hacia el norte encontramos Caminha, con sus playas de nortadas, y Melgaço. A ello se suman las bellezas de los ríos Lima (Ponte da Barca y Ponte de Lima) y de Minho (Valença, con una bellísima y bien conservada plaza fuerte setecentista).

 

En lo que a gastronomía se refiere, abundan las papas de sarrabulho, los rojões, el cabrito y el arroz pica no chão (o de cabidela), además de dulces como los fidalguinhos, los sameiros, las clarinhas de Fão, las brisas de Penha, las naranjas dulces, el bizcochón cubierto o el opulento flan Abad de Priscos, este último creado por un clérigo de muy buena mano a la hora de preparar manjares y cuyo recetario aún tiene secretos que explorar.
Los instrumentos musicales, como los cavaquinhos, las violas y la guitarra braguesa son una de las especialidades artesanales del Miño, además de la cestería, los bordados, la cerámica y el arte sacro.

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