Por la Costa Vicentina

Un paseo entre la villa de Aljezur y la playa de Amado visitando, por el medio, algunas de las joyas de esta costa, como son las playas de Arrifana y Carrapateira.

Puesto que este paseo empieza en Aljezur, aprovecha la ocasión para visitar las ruinas del castillo (que son un excelente mirador sobre todo el valle) y la vecina playa de Amoreira, al norte de la villa, en la que desagua el río Allezur. Siga hacia el sur, por la EN120, y cerca de 1 Km. después de la villa, suba a la derecha, en dirección a Monte Clérigo. Siga estas indicaciones hasta llegar a la playa en la que desagua un pequeño río. Continúe hacia el sur hasta encontrar nuevas indicaciones, a la derecha, hacia Arrifana. En época alta, es más prudente dejar el coche en la parte alta de la calzada que da acceso al arenal, para evitar incomodidades. Esta es una playa imperdible: una extensa media luna de arena, respaldada por un acantilado rocoso que hace una curva en dirección a un obelisco natural, ya en medio de las olas, al sur. Se llama Pedra da Agulha (Piedra de la Aguja) y es uno de los iconos de la Costa Vicentina. Si no posee un todo terreno y no está familiarizado con esta costa, no hay otra forma de salir de aquí sino retomando el cruce con la EN120 en donde comenzó este paseo. Coja esta carretera hacia la derecha, en dirección a Lagos, pero tenga en cuenta que, en la bifurcación de Alfambras, deberá seguir por la derecha, en dirección a Sagres. El itinerario cruza un tramo de sierra, bajando, sinuoso, en dirección a otra de las joyas de esta costa, la playa de Carrapateira. Es un vasto arenal – sin lugar a dudas el mayor de las cercanías –, que empieza, al norte, con una cadena de dunas casi marroquíes, las cuales hacen la transición entre el alto acantilado rocoso y el comienzo del arenal. Este se extiende, después, hacia el sur, se ensancha bastante y forma una enorme y extensa playa. En la parte sur se halla el principal aparcamiento y las escaleras de acceso a la playa, aunque también se pueda llegar a la misma a través del pueblo, donde en los últimos años han abierto algunos buenos restaurantes. Pero no termine ya el paseo. Según las fuerzas que le queden y sus gustos, a pie o en coche, haga un rodeo por toda la península rocosa que se extiende hacia sur, hasta llegar a la última de las grandes playas de esta costa, la playa de Amado. El acantilado que se yergue, alto, al sur, se mantendrá con esas características hasta Vila do Bispo y Sagres, y sólo deja entrever, aquí y allá, breves intervalos en donde despuntan playas o calas como la de Cordoama o de Castelejo. Acceso: desde el norte (Odeceixe) o el sur (Lagos y Sagres), por la EN120; desde Monchique, por la EN267. A tener en cuenta: en verano podrá encontrar tráfico en el acceso a Arrifana y dificultad en aparcar. Extensión: cerca de 45 Km. Comidas: Café Correia (T. 282639127) y Eira do Mel (T. 282639016), en Vila do Bispo. En el regreso: playas de Cordoama y de Castelejo; Cabo de San Vicente; Punta de Sagres.

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