Portugal cada mes

Celebrando la vida

 

 

A los portugueses les gusta celebrar la vida. Es un modo de estar y de ser relajado, que acompaña el ritmo del calendario, que vive al sabor de las estaciones y que vibra con los acontecimientos y vivencias que marcan los 12 meses del año. A Portugal le gusta salir a la calle a celebrar la vida. ¡Venga a celebrar con nosotros!

 

 

 

En Portugal el año empieza en grande, del norte al sur del país, pero sobre todo en Madeira, que celebra el Fin de Año con unos deslumbrantes fuegos artificiales, considerados como el mayor espectáculo pirotécnico del mundo. Durante largos minutos, los cielos de Funchal truenan y se llenan de luz y color, fascinando los miles de personas que asisten (en tierra o en el mar) a tamaño espectáculo.

 

Locura en febrero, moda en marzo

 

En Carnaval, la animación vuelve a salir a la calle, pero esta vez durante tres días de locura. Ovar, Loulé y Alcobaça prefieren celebrar con ritmos brasileños, mientras Torres Vedras reivindica el estatuto de “Carnaval más portugués de Portugal”. Sin embargo, es en los remotos pueblos de Podence (Bragança) y Lazarim (Viseu) donde la fiesta es más genuina. En el primero, los irrequietos Caretos (chicos con vestiduras coloridas y máscaras diabólicas) persiguen a las mozas solteras en una animada carrera que sólo termina por la noche, mientras en el segundo los compadres (chicos) y las comadres (chicas) primero se colocan unas artísticas máscaras de madera y después se enfrentan (ya con la cara descubierta) en un duelo de rimas burlonas sobre los peores defectos de cada uno. 

 

Muchas de las máscaras de Podence y Lazarim serían dignas de una de las películas de terror del Fantasporto, el Festival Internacional de Cine del Oporto, que se realiza en febrero y marzo, y en el que lo fantástico y la ficción científica son los protagonistas. En estas fechas, la ciudad invicta muestra también las nuevas tendencias de la moda lusa en el Portugal Fashion y Lisboa hace lo mismo en el Moda Lisboa, eventos que se repiten más tarde en octubre.

 

Por otro lado, en la hermosa villa medieval de Óbidos se realiza un Festival de Chocolate que hace las delicias de los más golosos. Si es su caso, no se preocupe con las calorías de más, puesto que las podrá quemar (cerca de dos semanas después) en el Medio Maratón de Lisboa, juntándose a los miles de participantes que cruzan el Puente 25 de Abril corriendo o caminando. Es una oportunidad única para descubrir las vistas más sorprendentes de la capital portuguesa.

 

Semana Santa y el 13 de Mayo

 

La Semana Santa es dominada por las festividades religiosas que se celebran por todo el país, pero una de las más impresionantes se realiza en Braga. Esta localidad miñota acoge a miles de peregrinos y turistas, atraídos por un ritual secular que tiene como puntos altos las procesiones nocturnas, de gran intensidad dramática.

 

Cinco semanas después les toca a los azoreños demonstrar su fe durante las fiestas del Señor Santo Cristo, ocasión en la que la mayor procesión del archipiélago recorre las calles de Ponta Delgada, ornamentadas con tapices de flores ricamente trabajados. En abril, destacan los Días de la Música, que es uno de los principales acontecimientos de música clásica del país, sobre todo porque logra reunir en un único espacio (el Centro Cultural de Belén, en Lisboa) a los verdaderos apreciadores de este arte juntamente con el grande público, siempre en un ambiente relajado e informal.

 

El fervor religioso del país vuelve a revelarse durante las celebraciones del 13 de Mayo en Fátima, en donde se señalan las apariciones de la Virgen a los tres pastorcitos videntes. En ese día, el recinto del Santuario llega a recibir a medio millón de peregrinos, muchos de ellos después de recorrerse decenas o centenas de kilómetros a pié.

 

Otro gran acontecimiento del centro del país es la Queima das Fitas (Quema de las Cintas). Se trata de una tradición académica con orígenes seculares que tiene lugar en Coimbra, una de las ciudades universitarias más antiguas de Europa. Con ocasión de estas fiestas, a finales de mayo, se organizan desfiles, conciertos y serenatas por toda la ciudad.

 

Sardinas, santos y las fiestas del pueblo

 

Junio es uno de los meses más animados del año, gracias a las fiestas de los Santos Populares, en las que verdaderas mareas de gente celebran el día de San Antonio (día 13), de San Juan  (24) y de San Pedro (26). Bailes populares, globos  coloridos y sardinas asadas son un denominador común en estas animadas noches, pero cada ciudad lo celebra a su manera. En Lisboa, por ejemplo, se compra un manjerico (planta tradicional con versos) y se asiste a las Marchas de San Antonio en la Avenida de la Libertad (por donde desfilan los distintos barrios de la ciudad), mientras en Oporto, manda la tradición que los juerguistas o foliões le den con un puerro en la cabeza a los compañeros de fiesta. 

 

Otros eventos, al ser de elaborada organización, no se realizan todos los años. Es el caso de la Fiesta de los Tableros, en Tomar (cada 4 años entre finales de julio y principios de agosto), en la que centenas de chicas se recorren las calles de la ciudad llevando enormes tableros de pan en la cabeza. Más incierta es la fecha de la Fiesta de las Flores en la pequeña ciudad alentejana de Campo Maior. Ello ocurre porque, según dice la tradición, dicha fiesta sólo se realiza “cuando el pueblo lo quiere”. La última tuvo lugar en el 2.004, deslumbrando a todo y a todos con un espectáculo único de flores de papel que ornamentaron las calles de la localidad.

 

 

 

Ritmos de verano

 

Lo que se repite invariablemente cada verano es la “romería” de los portugueses al  litoral, buscando el sol en una de las innumerables playas del país. Las aguas cálidas del Algarve hacen que la mayoría prefiera esta región, famosa también en esta temporada por sus animados festivales de marisco y por organizar las fiestas más ”in” del país.

 

Pero no sólo en el Algarve se “mueve” el país en agosto. Es que, además, este es el mes en el que se realiza la mayoría de las fiestas y romerías portuguesas, que mezclan de forma armoniosa la componente religiosa y la animación popular. Las más famosas son quizá la Feria de San Mateo, que trae cerca de un millón de personas a Viseu, y las de la Virgen de la Agonía, en Viana del Castelo, ocasión en que las mujeres de la región se ponen sus tradicionales vestiduras y, en particular, sus ricos cordones de oro transmitidos de generación en generación.

 

Tampoco se pueden perder los innúmeros festivales de verano que se realizan por todo el país, y que traen a Portugal a algunos de los más famosos grupos y músicos internacionales. El pacato pueblo miñoto de Vilar de Mouros fue la primera localidad que acogió a uno de estos festivales, lo que le valió el título de “Woodstock portugués”, y desde entonces han surgido muchos más del norte al sur del país: el de Paredes de Coura, también en el Miño, el Super Bock Super Rock, en  Oporto y en Lisboa, el Rock in Rio, cada dos años en Lisboa, o el del Sudoeste, en la costa alentejana, son tan sólo algunos de los más concurridos.

 

De las vendimias a la castaña

Anunciando la despedida del verano llegan, en septiembre, las tradicionales vendimias con sus rituales sagrados, como la recogida o la pisa de las uvas, que en algunos lugares aún se hace a la moda antigua, o sea... con los pies. Estas se realizan un poco por todo el país, pero las que proporcionan el mejor espectáculo escénico son, sin duda, las del Duero Vinatero, una de las primeras regiones demarcadas del Mundo.

 

En un país de buena mesa, tampoco podrían faltar los eventos de gastronomía. Entre ellos destaca el Festival Nacional de Gastronomía, que se realiza en el mes de octubre en Santarém, ciudad famosa por sus monumentales corridas de toros y por la Feria Nacional de Agricultura. Aún en el Ribatejo, en la villa de Golegã, el día de San Martín (11 de noviembre) se celebra con una fiesta típica en honor al caballo la Feria Nacional del Caballo, que le confiere honores especiales a la raza lusitana. Este es el momento de probar el primer vino del año, la llamada água pé, acompañada, de preferencia, de castañas asadas o cocidas.

 

 

Comics, jazz y fútbol

 

Pero noviembre es también un mes fértil en eventos que ayudan a descentralizar el calendario cultural del país. En Guimarães, ciudad Patrimonio Mundial, transcurre un importante Festival de Jazz, en Espinho tiene lugar el Cinanima - Festival Internacional de Cine de Animación y en Amadora (alrededores de Lisboa) ocurre uno de los festivales de comics más importantes de Europa, el Festival Internacional de BD de Amadora.

 

Para los amantes del deporte, el fútbol es rey en Portugal, por lo que vale siempre la pena asistir a un derbi entre el Benfica y el Sporting, aunque a lo largo del año el país reciba muchísimos eventos deportivos más de nivel mundial, como es el caso del Estoril Open de tenis, de las etapas internacionales de surf y bodyboard o del Rally de Portugal.

 

Diciembre navideño

 

En diciembre, mes de Navidad, el espíritu de la época se siente por todas las calles y casas del país, no sólo por el habitual ajetreo de las compras, sino también y sobre todo porque la mayoría de los portugueses sigue cumpliendo los rituales de esta época, como son el adorno del árbol de Navidad o la cena en familia, con el bacalao y el bolo-rei, el pastel típico, en la mesa. Las calles del país se llenan de luces y alumbran los hogares de las familias portuguesas.

 

En Portugal es así. Siempre hay un motivo para celebrar la vida.

 

 

 

 

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