Sugerencias en la región 7 Regiones ROTA DA LUZ
Museo de la Sombrerería
Pousada de la Ria, Murtosa
Reserva Natural das Dunas de S Jacinto, Aveiro
Pateira de Fermentelos, Águeda
Edificio "Arte Nova", Aveiro
Sierra de Freita, Arouca
Ecomuseo de Troncalhada, salinas, Aveiro
Palheiros, Costa Nova
Moliceiros en la ría de Aveiro

ROTA DA LUZ

En donde la llanura ha seducido a la sierra

En esta región situada al sur de Oporto se mezclan, como en ningún otro lugar de Portugal, las llanuras alagadizas costeras y las altas sierras graníticas. En la propia capital de provincia, Aveiro, la unión entre agua, tierra y aire no podría ser más perfecta, con los canales de la ría entrando por la ciudad, como si de avenidas líquidas se tratasen.

 

Raul Brandão llamó a la ría de Aveiro el “gran pólipo con los brazos extendidos por el interior”, pues todas “las aguas del Vouga, del Águeda y de las venas que en estos sitios corren hacia el mar, inundan las tierras bajas”, transformando la ciudad en una especie de Venecia recortada por canales. Por aquí no se ven góndolas, sino  los mercantéis y el moliceiro, embarcaciones tradicionales que hacían la faena de la sal y de la apaña de las algas (moliço) para abono, y que hoy han sido reconvertidas en embarcaciones turísticas y etnográficas. Y es que parece que la decoración tradicional de estos barcos moliceiros, con pinturas coloridas de gusto popular, ya hacía adivinar sus futuras funciones. Aveiro es, además, una ciudad moderna que alberga una de las universidades más dinámicas de Portugal.

 

La naturaleza ha esparcido playas de arena fina por el litoral y verdes montañas por el interior. El enlace entre estos dos paisajes lo hacen pueblos antiguos como Arouca, que une la monumentalidad de un monasterio a un ambiente rural. Está bordeado por uno de los ríos más limpios y agitados del país, el Paiva. Por ello, naturalmente, este es el paraíso del piragüismo y de otros deportes afines. En el  litoral, las playas, de aguas frías y revueltas, tienen detrás de sí las tranquilas lagunas de la ría de Aveiro. Y entre unas y otras, vemos las coloridas construcciones tradicionales conocidas como palheiros, visibles, por ejemplo, en Costa Nova y Mira.

 

El norte de la provincia está densamente poblado y aquí se concentran reconocidas industrias. Se deben visitar los museos de la Sombrerería, en S. João da Madeira, y el del Papel, en Feira, la ciudad que posee uno de los más bellos castillos del país, recientemente recuperado. Se debe visitar, asimismo, la tradición secular de la porcelana en las Fábricas de Vista Alegre.

 

El contraste de la sierra con el mar proporciona una completa carta gastronómica. A los pescados y los mariscos, en especial las cataplanas y las anguilas en escabeche, se suman las carnes. La ternera de Arouca tiene fama internacional, pero también se debe referir el cabrito al horno. De influencia conventual nos llegan los dulces: los  ovos moles y los sublimes bizcochones, como los de Ovar o los de Arouca, una localidad en donde también se pueden degustar castañas de huevos, morcillas dulces, roscas de almendras, barrigas de freira y manjar da língua. De Ílhavo procede el folar, de Oliveira de Azeméis el pan de Úl y de Santa Maria da Feira, la dulce hogaza.

 

A nivel medioambiental, la región tiene dos vertientes, ambas bastante acogedoras. Hacia el interior destacan los paisajes grandiosos, a veces cubiertos de nieve, de la sierra de Freita, con el impresionante salto de agua de Frecha da Mizarela y algunas curiosidades geológicas, como las “piedras parideras”, sin que falten pintorescos pueblos. En el litoral sobresalen la Reserva Natural de las Dunas de S. Jacinto y, gracias al proyecto Bioria, el Baixo Vouga Lagunar, en Salreu, Estarreja, que es una zona con protección medioambiental, en donde se avistan innumerables especies que han elegido las zonas alagadas de los antiguos campos de arroz para buscar abrigo y alimento.

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