Sabores Tradicionales

Quesos, Embutidos, Aceite, Miel, Frutos

 

 

Conocer un país y una cultura, es también descubrir sus productos más nobles y genuinos, los que por sus características de calidad y tradición conquistaron una justa y merecida fama. El patrimonio gastronómico portugués integra un amplio abanico de sabores tradicionales relacionados con formas de producción atávicas, pasados de generación a generación, que las gentes preservan con orgullo porque son propios, son suyos, distintivos y auténticos.

 

Hablamos de quesos, embutidos, aceites, miel, frutos..., de un mundo de placeres que le da más sabor a la vida. La tierra y los animales dan la materia-prima que el Hombre transforma con saber en nombre del sabor.

 

En general acompañados con buen pan y mejor vino, los Quesos están presentes de Norte a Sur y algunos son verdaderos símbolos nacionales. Como es el caso del Queso da Serra, el más conocido y apreciado, producido exclusivamente con leche de oveja de la raza "Bordaleira". Celorico da Beira, en la Beira Interior, es considerada la capital del Queso da Serra, realizándose allí, como en muchas otras localidades de la región, las tradicionales Ferias del Queso. Más al sur, tenemos el Queso de Azeitão, un queso mantecoso muy especial, fruto de las características particulares de la Sierra da Arrábida, región en la que se produce. Alentejo también contribuye con quesos particularmente apreciados, como los de Nisa, Serpa y Évora.

 

En el capítulo de los Embutidos, la región de Trás-os Montes marca presencia con la Chouriça y el Salpicão de Vinhais, con un sabor intenso, y la famosísima Alheira de Mirandela, apreciada en todo el país, y que recibe su nombre del ajo, uno de los ingredientes utilizados en su confección. Alentejo, tampoco se queda atrás. A partir de la carne de cerdo de la Raza Alentejana, de alta calidad, y respetando las antiguas formas de fabricación, se produce el Chouriço, la Farinheira, la Cacholeira, el Lombo, la Morcela, el Paio, y también el ancestral Jamón de Barrancos.

 

El Aceite, ese néctar dorado ampliamente utilizado en la dieta mediterránea, forma parte de los hábitos de los portugueses desde el siglo XV. Considerado indispensables para una buena alimentación, el aceite es el rey de la cocina portuguesa, compañero insubstituible del "bacalhau com grão" (n.t. Bacalao con garbanzos), un plato indispensable de nuestra gastronomía. El Aceite de Moura, los Aceites del norte Alentejano, o de Trás-os-Montes, se encuentran entre los mejores que producen nuestros olivos.

 

La Miel, muy apreciada por si sola y también bastante utilizada en la confección de pasteles y flanes, varía según las características de la flora de cada región. Las variedades más comunes son Romero, Naranjo, Girasol, Brezal, Eucalipto y Multifloral. La Miel del nordeste Transmontano y la Miel da Serra de Monchique son especialmente famosas por sus características de calidad y sabor.

 

En lo referente a los frutos que la tierra da, la Castaña tiene un lugar de destaque, por el papel que desempeñó a lo largo de los tiempos como recurso alimentar esencial de las poblaciones. Está relacionada a tradiciones populares, como la de São Martinho, que manda comer "castañas y vino", y además, en Lisboa mal entra el otoño, ya el aroma cálido de las castañas asadas llena las calles y las plazas. Algunos, recuerdan el pregón de otros tiempos "¿Quien las quiere calientes y buenas, calentitas?".

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