Senderismo por la Laguna de Óbidos

En busca de los patos-reales. Este itinerario comprende una de las zonas más hermosas y descubre los aspectos mejor preservados y más ricos de la laguna de Óbidos como paisaje.

Salga de Óbidos en dirección a la laguna y, ya cerca de ella, recorra una parte del circuito de mantenimiento medio abandonado y suba luego a la primera torre de observación de aves, junto al Braço da Barrosa, donde desemboca el río Cal. Con la indispensable ayuda de un par de binóculos, podrá observar algunas aves "reales" como la garza, el pato y la grulla, así como las menos «nobles» como la cigüeñuela común, la garcilla bueyera, la garza blanca pequeña y la gaviota argéntea. Este rincón de la laguna, en el que reina la tranquilidad, es una zona de nidificación. Siguiendo en dirección a la segunda torre, camine por la carretera procedente de la ETAR, que pasa siempre junto al agua (si ha traído la merienda, tiene un merendero para tomársela). Tras reponer energías, baje hasta el puente de madera y empiece a subir en dirección a la segunda torre ya mencionada. Desde ella se puede observar, a lo lejos, la secular recogida de bivalvos y la pesca de anguilas que es aún el gran medio de subsistencia de la comunidad de "marisqueros". Hecho este recorrido principal, ya puede emprender la segunda caminata de 1 km. de extensión, el llamado recorrido del Ninho da Cegonha (nido de la cigüeña). Vuelva a salir de Óbidos y tome el camino de la antigua ciudad romana de Eburobrittium. Por el camino, puede admirar las vegas del Paúl y de la Cigüeña, con sus extensos campos agrícolas en los que la fruticultura y los cultivos de cereales son las actividades predominantes; el río Arnóia, con su fauna y flora características de este hábitat natural, la Mãe de Água Quente, conformada por tres manantiales de aguas sulfúricas, con propiedades medicinales y, finalmente, Eburobrittium, donde existen vestigios de la permanencia del pueblo romano del siglo I al siglo IV.

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