Sugerencias en la región 7 Regiones TEMPLÁRIOS
Palha de Abrantes, dulce típico
Castillo de Almourol, Villa Nova da Barquinha
Convento de Cristo, Tomar
Tomar
Barquinha Parque, Villa Nova da Barquinha
Río Nabão, Tomar
Panorámica desde el Castillo de Abrantes
Aquapolis - Parque Urbano Ribereño de Abrantes
Dornes, Ferreira do Zêzere

TEMPLÁRIOS

Murallas, leyendas y el Tajo

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No fue un acaso el que Gualdin Paes, primer maestro templario de Portugal, eligiera  a la zona de Tomar para edificar, a mediados del siglo XII, la sede de esta orden militar que apoyó el nuevo reino portugués en el establecimiento de sus primeras fronteras, a costa de moros, castellanos y leoneses. Aquí se halla el centro geométrico de lo que hoy es el rectángulo continental portugués, en el que se cruzan las principales carreteras hacia Oporto y España, y que tiene inmediatamente al sur a la línea del Tajo,  defendida por castillos como el de Almourol, en un islote rocoso  rodeado de corrientes. En rigor, el centro geodésico portugués, es decir, el punto en donde las dos diagonales imaginarias se cruzarían, es la vecina Vila de Rei, hecho atestiguado por la presencia aquí de un imponente marco geodésico, que es la base de la cartografía ochocentista - el Picoto da Melriça -, y un espléndido mirador.

 

Tomar ganó importancia a lo largo de los siglos con la construcción, junto al castillo templario, del convento de Cristo, sede de la orden que sucedió a la de los Templarios cuando, a inicios del siglo XIV, D. Dinís evitó que el anatema papal contra aquella orden hiciera demasiados daños en Portugal. Los secretos de los templarios quedaron bien guardados y el amplio convento por donde pasó el Infante D. Henrique, como maestro de la Orden de Cristo, es un monumento de una riqueza extraordinaria, que suma el esplendor del estilo manuelino, reflejado en la famosa ventana de la Sala del Capítulo, al manierismo del Claustro de los Felipes. Con un centro histórico bien preservado y cruzada por el río Nabão, Tomar es una ciudad de obligada visita.

 

Lo mismo se aplica a Abrantes, antigua centinela del Tajo, dispuesta en anfiteatro por la colina, en la orilla derecha del río; a Torres Novas, con su castillo medieval, la «villa» romana de Cardilio y las acogedoras orillas del río Almonda; o a los pintorescos pueblos, algunos de pizarra, que rodean el lago de Castelo do Bode, en el río Zêzere, y que van de Vila de Rei hasta Sertã; sin olvidar, más hacia el este, la curiosa Proença-a-Nova. Es una zona de ríos y sierras, con buenas características para los deportes de aventura y en donde no faltan ni pueblos ribereños, como Vila Nova da Barquinha, ni pintorescos pueblos de pizarra, como en los municipios de Sertã y de Vila de Rei.

 

La gastronomía es fuerte y diversificada, y abarca desde la perdiz y el puchero de pollo hasta la repostería, que incluye las estrellas de Tomar y los beija-me depressa, la palha de Abrantes o, también, las tigeladas.

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