Una Carretera a la Moda Antigua



En 2002, el que era entonces presidente del Instituto de las Carreteras, António Lamas, lanzó el proyecto Carreteras-Patrimonio, para dar nueva vida a itinerarios que, aunque hubiesen perdido su función de grandes ejes de enlace, podían, a pesar de ello, tener un interés local y turístico. La única concretización práctica fue el trozo de 60 Km. entre São Brás de Alportel y la EN2, que en tiempos pasados fue uno de los principales accesos al Algarve, y al que se denomina «carretera de las 365 curvas». Esta carretera es una de las más bonitas y menos conocidas de Portugal, pues dibuja, a lo largo de cerca de 700 Km., la espina dorsal del territorio continental portugués. Une Chaves con Vila Real, Régua, Viseu, Góis, Sertã, Abrantes, Ponte de Sôr, Montemor-o-Novo, Aljustrel, Almodôvar, São Brás y Faro. Cruza el Duero Vinatero - Patrimonio Mundial -, los valles del Vouga y del Mondego, la sierra de Lousã, el Medio Tajo y, finalmente, la llanura alentejana, antes de emprender la travesía final de la sierra algarvía. Este itinerario, entre São Brás y Almodôvar, que fue una de las carreteras de acceso al Algarve durante la época medieval, ha sido cuidadosamente reconstruido para recuperar el ambiente, la señalización, el equipamiento y las características de la época de su construcción: la década de 1.930. Todo ha sido repuesto, desde las Casas de Cantoneiros - Camineros - (ahora con nuevas funciones), hasta los paneles con los kilometrajes, los merenderos e, incluso, las protecciones de las curvas, con pilares de hormigón y cables de acero. La señalización es rigurosamente la original, con el dibujo de un par de prismáticos indicando los miradores (ejemplarmente rehabilitados). Al iniciar el viaje en São Brás de Alportel, se ve enseguida, por el trazado de la carretera que, a pesar del buen tapiz de asfalto de este tramo, el mismo no ha sido hecho para velocidades, lo que permite apreciar tranquilamente el paisaje. Antes de Barranco do Velho, encontramos el mirador de la sierra de Caldeirão, así como algunas apetecibles casas de venta de aguardientes, quesos y otras especialidades locales. Se halla usted en pleno «reino del corcho», como lo confirma la fuerte presencia de los alcornoques por estos montes. De hecho, en la década de 1.920, buena parte de la industria transformadora del corcho estaba, no en el norte de Portugal, como ahora, sino alrededor de São Brás. Desde Vale de Maria Dias hasta Vale da Rosa se va subiendo siempre, entre colinas suaves, donde se ven todavía muchos alcornoques. Es la travesía de la sierra de Caldeirão por entre un mar de cerros de pizarra redondeados. El pueblo de Ameixial se ha modificado mucho por la construcción de la carretera y, al mismo tiempo, esta ha modelado el ambiente. Ni siquiera faltan los antiguos anuncios de refrigerantes ya desaparecidos, evocando un Algarve mítico. De hecho, uno de los puntos curiosos de este viaje es ir intentando descubrir en el paisaje y en el dibujo de las casas, las marcas de la transición del Algarve hacia el Alentejo. Lo más seguro es quedarse impresionado, más bien por las semejanzas que por las diferencias. Todo el paseo se desarrolla a un ritmo tranquilo, evocando un tiempo en el que pasearse en coche era un fin en sí mismo. Por el camino no faltan pretextos para parar: apreciar los productos tradicionales, contemplar el paisaje multicolor si es primavera, y pasar algún tiempo en la sucesión de pueblos típicos, acogedores y bien conservados que encontrará a lo largo de estas seis docenas de kilómetros. Todo ello sumado a los bares y pequeños restaurantes en los que, seguramente, no se arrepentirá de haber entrado. El paso del puente sobre el río Vascão marca el cruce de la frontera entre el Algarve y el Alentejo. Durante la mayor parte del año el río es un discreto hilo de agua, pero en primavera o en otoño, una tormenta podrá ser suficiente para transformarlo en un torrente capaz de rebasar las orillas y llevárselo todo por delante. Desde aquí en dirección al norte, la carretera empezará a bajar hacia Dogueno. Cerca de este pueblo, girando a la derecha, en dirección al cementerio, podrá ver la curiosa iglesia de Santa Cruz, aislada en medio de un apacible campo. Al acercarse a Almodôvar, si gira a la izquierda hacia Gomes Aires, podrá divisar una ermita en un punto alto, cuya vista se extiende desde el Alentejo hasta el Algarve. Llegando a Almodôvar, si desea regresar más rápidamente al Algarve, podrá coger el nudo de la A2, a 10 Km. Acceso: por la Via do Infante hasta el nudo de Faro/ São Brás de Alportel A tener en cuenta: el tramo más allá del río Vascão ya se halla en «territorio» alentejano, pero vale la pena viajar unos kilómetros más hasta Almodôvar para apreciar este itinerario tranquilo hasta al final. Extensión: cerca de 170 Km. Comidas: O Lagar (T. 289715437), en Pechão, y Café Restaurante Pereira (T. 286684231), en Senhor dos Padrões, Almodôvar. En el regreso: palacio de Estói y ruinas de Milreu (Estói).

Ver todas las regiones

Follow LifecoolerEs on Twitter