Vino de Oporto

Símbolo de Portugal, cuenta con varios siglos de experiencia, pero a pesar de la edad, el futuro aún se adivina risueño.

A lo largo del tiempo ha tenido varios nombres: Vino Fino, Vino Generoso, Vino de Embarque, Vino del Duero, Vino de Factoría y Vino de "Carregação", aunque actualmente se le conozca en todo el mundo con el nombre de Vino de Oporto.

Tanto ahora como hace 300 siglos - cuando se empezó a producir este vino licoroso - en Oporto solo se hallan las oficinas de los ingleses, y en Vila Nova de Gaia, las bodegas. Los viñedos están situados en las escarpadas márgenes del Alto Duero, cuyo paisaje ha sido clasificado por la UNESCO como Patrimonio Mundial.



La Historia y la Leyenda

 

Una de las leyendas sobre el origen de este vino se remonta al siglo XVII y se refiere a unos monjes de un monasterio de la región de Lamego que añadían aguardiente vínico al vino del Duero.
Pero, por otro lado, la historia registra que hasta cerca del año 1.756, la beneficiación sólo se hacía después de haber acabado la fermentación, obteniéndose de esa forma los vinos secos. En 1.820 surge el proceso de beneficiación añadiendo aguardiente vínico al mosto. El alcohol impide la levadura y se interrumpe la fermentación, resultando un vino dulce.

Actualmente, se produce vino muy dulce, dulce, medio-seco y extra-seco, con el color de los diferentes tipos de Vino de Oporto que varían entre el retinto (tintos) y el rubio-claro (blancos).


Una categoría de vino

 

Por categorías, el Vino de Oporto se puede dividir en dos grandes familias, según el tipo de envejecimiento.

Los vinos del tipo Ruby tienen color tinto más o menos intenso, con aroma afrutado propio de los vinos jóvenes. En un orden creciente de calidad, se encuentran en el mercado las categorías Ruby, Reserva (color tinto con aromas intensos y afrutados), Late Bottled Vintage (LBV) y Vintage. Estos dos últimos se pueden conservar durante años, puesto que envejecen bien en botella.

Respecto a los vinos Tawny, poseen diferentes grados de maduración debido al envejecimiento en vasijas de madera o toneles. Los néctares tienen aromas a frutos secos y a madera, características que se acentúan a medida que va envejeciendo.

La gama más baja es Tawny, que corresponde a un vino corriente, después viene el Reserva (color tinto-rubio con aromas a frutos secos, torrefacción y madera, por haber estado como mínimo siete años en tonel de madera, seguidamente el Tawny con indicación de edad (10, 20, 30 y 40 años) y finalmente, Colheita (cosecha).

Los vinos blancos están asociados a períodos de envejecimiento más o menos prolongados, con diferentes grados de dulzor, que es el resultado de la forma en la que se hace su elaboración. Un vino Reserva Blanco tiene que estar en madera por lo menos siete años, y presenta tonalidades doradas, notándose en el paladar su envejecimiento en madera.



Vintage y LBV

 

Tanto el primero como el segundo son vinos de excepcional calidad que proceden de una sola cosecha. Sin embargo, al Vintage se le embotella entre el segundo y el tercer año tras la cosecha, y al LBV se le embotella entre el cuarto y el sexto año tras la cosecha.

El envejecimiento en botella de los Vintage hace desaparecer la astringencia inicial. A los Vintage con varios años en la botella se les asocia aromas a chocolate, café... y las especierías como canela y pimienta. También los LBV son vinos encorpados con aromas más o menos frutados que, normalmente, son menos adstringentes que los Vintage del mismo año.

 

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