Vinos del Alentejo

Vaya al encuentro de esta fascinante región

En las tierras calientes alentejanas nacen algunos de los más prestigiosos néctares nacionales. Descubra los lugares en donde se producen y sorpréndase con su belleza.

 

Deslumbrante y arrebatador, el Alentejo es famoso por sus sembrados de trigo, por sus dehesas de alcornoques y olivos, y por la inmensidad del cielo que le protege. En los últimos años, la recuperación de muchos viñedos ha añadido una plusvalía a estos encantos paisajísticos. Veintidós mil hectáreas de este cultivo se extienden ahora por vastas fincas que se pierden de vista. Las rubregiones vitivinícolas del Alentejo son ocho y todas ellas se sitúan en el interior: Portalegre, Borba, Reguengos, Redondo, Évora, Moura, Vidigueira y Granja-Amareleja. Los vinos que brotan de ellas han conquistado ya su propio puesto en las bodegas de los gourmet más exigentes de todo el mundo.

 

Tierra y agua

 

Pero, no solo de llanuras infinitas se conforma el horizonte alentejano. Hay puntos en los que esta imagen se interrumpe con formaciones montañosas de baja altitud - como las sierras de São Mamede, d'Ossa y de Portel - y otros donde generosos cursos de agua riegan la tierra de color ocre. El río Sado sube hacia Setúbal y el Guadiana llega de España para desembocar en el Algarve. En estos ríos y en sus afluentes existen pequeños y grandes embalses que han sido construidos para reducir el ancestral problema de la sequía en la región. El más reciente, y también el más impresionante, es el Alqueva, que dio origen al mayor lago artificial de Europa. La presencia de tal cantidad de agua en este paisaje árido e inhóspito, ha transformado el lugar en uno más de los imperdibles para los que visitan el Alentejo. Acérquese al histórico pueblo de Monsaraz y suba al castillo. ¡La vista le dejará sin respiración!

 

Viñas, bodegas, pueblos, ciudades

 

Para conocer por dentro el mundo vinícola alentejano, lo mejor es elegir una de las apetecibles rutas sugeridas por la Ruta de los Vinos de la Región. Coja la carretera y déjese llevar por la serenidad del paisaje. Recorra zonas productoras, viñas y bodegas, y aproveche para conocer mejor los pueblos y aldeas rurales que se dedican al arte de la viña. Encontrará espacios rurales con ambientes únicos, riquezas arquitectónicas bien preservadas, un legado histórico monumental y una cultura genuina, que se mantiene en el cotidiano de sus gentes.

La Ruta que se halla más al norte es la de San Mamede. Empieza en Castelo de Vide, en el Parque Natural de la sierra del mismo nombre, siga por Portalegre y Alter do Chão y termine en Estremoz. La llamada "Ruta Histórica" sale de Vila Viçosa y le lleva hasta Redondo, pasando por pueblos como Borba, Arraiolos (donde puede admirar las emblemáticas alfombras), Reguengos de Monsaraz (donde puede visitar la famosa Herdade do Esporão), Montemor-o-Novo y Évora. Aquí, no deje de visitar la (bodega) Adega Cartuxa, de la Fundación Eugenio de Almeida, cuna del extraordinario tinto Pêra Manca. Y no se marche sin acercarse al imperdible Templo de Diana.

Cuando llegue a Redondo, acérquese a la Enoteca y visite el Museo Regional del Vino. Más al sur, se dibuja la Ruta del Guadiana. Empieza en Mourão y llega hasta Viana do Alentejo, pasando por Moura, Vidigueira y Alvito. En todos estos recorridos encontrará con facilidad productores vitivinícolas que desean recibirle con los brazos abiertos para darle la bienvenida y llevarle a conocer sus viñas y bodegas. En las salas de cata, pruébelos todos: desde los blancos suaves, levemente ácidos y afrutados, hasta los tintos encorpados, suaves y armoniosos, ricos en taninos y con aroma a frutos rojos. Muchos de estos lugares cuentan con restaurantes que sirven buenos platos de la cocina regional. Algunos ofrecen también alojamiento para los que no resisten a pernoctar en el idílico paisaje de una finca típicamente alentejana. Todos los productores cuentan con una tienda de vinos donde puede comprar néctares extraordinarios a precios seductores.

 


Denominación de origen

 

El cultivo de la viña existe desde la ocupación romana, pero fue en los años 980 cuando el Alentejo revolucionó su capacidad vitivinícola. Los productores se organizaron, formaron asociaciones y dieron nueva vida a las cooperativas. Se cultivaron castas blancas como la Roupeiro, la Antão Vaz y la Arinto, y tintas como la Trincadeira, la Aragonez, la Castelão y la Alicante Bouschet. La creciente importancia del sector y la excepcional calidad de muchos de sus vinos dieron origen a su demarcación oficial en 1.988. Desde entonces se empezó a usar la Denominación de Origen Controlada (DOC) "Alentejo", con la consiguiente relevancia internacional de esta designación.

 

Salga a descubrir este sur interior e intente desvendar el secreto de tan excelentes caldos. Dése un paseo, descanse y deléitese con los tesoros gastronómicos de la región. Pruebe su famoso pan, el embriagador queso y el magnífico aceite. Relájese y disfrute de cada momento con placer y tranquilidad. Por fin, el último día no olvide de organizar su regreso y, con una copa de excelente vino alentejano, ¡brinde por este singular pedazo de tierra!

 

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