Vinos del Dão

Tintos encorpados y blancos leves y frescos

Con una extensión aproximada de 376.000 hectáreas - de las cuales cerca de 20 mil están ocupadas por viñedos - la Región Demarcada del Dão es una de las más vastas del país.

 

Se halla rodeada por las sierras de Estrela, Caramulo, Lousã, Buçaco, Nave y Açor, que forman barreras naturales y protegen a las viñas contra la influencia del Atlántico y de los vientos del Continente. Cruzan estas serranías algunos de los ríos más emblemáticos del país: Vouga, Paiva, Mondego y el famoso Dão, centro de la región y al que se debe la designación oficial. Estas son algunas de las condiciones naturales que confieren identidad a estos vinos, tintos y blancos. Además de...

 

 



Todos los nombres

 

Borrado das Moscas (también conocida por Bical), Bastardo, Rufete (o Tinta-Pinheira), Alfroncheiro-Preto y Jaen, pueden parecer, a primera vista, otra cosa diferente de lo que son en realidad: algunas de las 18 castas blancas y tintas recomendadas y autorizadas en la Región Demarcada del Dão. Un rico patrimonio que produce vinos de gran calidad.

Estas castas comparten tierras con otras más conocidas, como la Tinta Roriz que es un buen ejemplo, a la que en el Alentejo se la denomina Aragonés, o la Touriga Nacional - esta última bastante frecuente en el Duero -, pero que en el Dão es la reina. En los blancos, la excelencia se la lleva el Encruzado.

La variedad de uvas es la palabra clave, puesto que en Portugal existen casi tres centenas y media de castas, número superior a cualquier país con tradición en este sector. En muchos casos son variantes dentro de la misma especie, si bien en otros sólo son castas de expresión regional. Así se entiende el hecho de que el Fernão Pires del Ribatejo sea la Maria Gomes de Bairrada...

 



Hace ya muchísimo tiempo...

 

La historia del vino en la región del Dão es milenaria, sin embargo, bajo el punto de vista legal, se puede decir que es contemporánea de la República Portuguesa. Sólo con la obtención de la llamada Carta de Ley del 18 de septiembre de 1.908, se reconoció formalmente la Región Demarcada del Dão, que dos años más tarde contaría, finalmente, con reglamentación para la producción y comercialización de sus vinos.

Los suelos pizarrosos, al sur, y graníticos, al norte, sumados al clima caluroso y seco en verano y riguroso en invierno, con frío y lluvia, son condiciones naturales que confieren tintos-rubios y encorpados que saben envejecer con nobleza, volviéndose más leves y aterciopelados. Se distinguen los blancos por su color amarillo-cítrico y sabor afrutado.

Si esto le despierta curiosidad por conocer con más detalle la región, lo mejor es ponerse ya a camino de la Ruta del Vino del Dão, a la que están asociados bodegas, productores, embotelladores, cooperativas, enotecas y, también, museos del vino de la región.

Organizados en red, los asociados abren las puertas a los enófilos (interesados en las cosas del vino, expertos conocedores o sólo iniciados) a quienes ofrecen una serie de servicios tales como visitas a viñedos y bodegas, catas de vino y compra de botellas de la producción local. El turismo rural es cada vez más frecuente y funciona como cuarte-general de las actividades vinícolas, La Casa de Santar, en Santar, organiza visitas a sus viñas y bodegas que incluyen catas de vino. No es menos conocida la Quinta de Cabriz, en Carregal do Sal.

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